La Sevilla Castellana

LA SEVILLA CASTELLANA

El Repartimiento de la Ciudad

Tras la rendición a las tropas castellanas en el año 1248, se acordó el abandono de la ciudad por los musulmanes y la entrega de sus inmuebles, procediendo a la atribución y reparto de casas y fincas entre sus nuevos señores. La población se apiñaba en el 10% del suelo urbano en el sector sureste. La importancia en extensión de esas donaciones y la amplitud de los espacios hortícolas interiores permitió el trazado de nuevas calles y facilitó una distribución urbana diferente. Sin embargo, el aspecto y dimensiones generales no cambiaron.

1650c Collaciones y arrabales de SevillaLa Ciudad se organizó en 27 collaciones, como la de San Lorenzo, San Vicente, Omnium Sanctorum, San Gil o San Esteban, etc. Se ampliaron las plazas mayores del Salvador o San Francisco y se consolidaron otras: en los ensanchamientos de las puertas de las murallas, como Santa María La Blanca; o para los mercados, como las de La Alfalfa y del Pan; o se abrieron otras para revalorizar los espacios frente a edificios privilegiados, como las plazas de Pilatos o del Duque. La casa conservaba la misma forma, de una o dos plantas, pero en ellas van a abrirse fachadas con amplias ventanas y balcones según el gusto castellano. Para albergar el gran número de inmigrantes se extendió el tipo de vivienda colectiva conocida como corrales de vecinos. La fundación de numerosos conventos, como San Clemente o Santa Clara, generó enormes manzanas sobre las antiguas huertas del noroeste. Y en este sector las calles serán nuevas, trazadas a cordel.

También los espacios exteriores próximos a las murallas adoptaron una estructura moderna. Se mejoró el puerto con la construcción de muelles y especialmente con la edificación de las Reales Atarazanas, astilleros de reparación y construcción naval —primera gran industria sevillana—. Gracias a las actividades ligadas al tráfico portuario crecieron arrabales extramuros como los de Cestería o Carretería; al otro lado del río creció el de Triana en torno a la parroquia de Santa Ana y se fundaron monasterios en los alrededores, como la Cartuja de Santa María de las Cuevas. A lo largo del siglo XV se levantó sobre el Oratorio de la Gran Mezquita el grandioso edificio de la Catedral, el mayor templo de la Cristiandad de aquellos tiempos y símbolo de la nueva ciudad.

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