Los jardines de Sevilla

LOS JARDINES DE SEVILLA

Sevilla, jardín botánico

En Sevilla encontraron un amplio desarrollo los jardines islámicos, donde la utilización de las especies autóctonas presentes ya en las villas romanas, se vio enriquecida por la introducción de nuevas plantas ornamentales como el naranjo, la palmera, el granado y otras especies.

Tras el descubrimiento de América, Sevilla juega un papel fundamental en la incorporación de nuevas plantas a la jardinería tradicional. Todos los productos americanos, incluidas las plantas, se difundieron por Europa a través de nuestra ciudad, por lo que no es de extrañar que en ella se cultivaran por primera vez muchas de las especies del Nuevo Mundo. Los jardines del Alcázar, formados sobre las huertas y jardines musulmanes, sirvieron, por orden de Felipe II, como primer jardín de aclimatación, en los que se cultivaron plantas y semillas. En los jardines de las Delicias se establece a mediados del siglo XIX un semillero y jardín para aclimatar plantas procedentes de Cuba, con objeto de propagarlas por los jardines de Sevilla

La excepcional situación geográfica de Sevilla hace posible la coexistencia de especies de climas muy diversos, en una amalgama que convierten a la ciudad en un extensísimo jardín botánico. Esto ha dado como resultado, la presencia en los jardines de Sevilla de una gran variedad de especies, que hacen de esta ciudad una de las más atractivas por la vistosidad y diversidad de sus plantas ornamentales.

Los Parques de Sevilla

Sin duda son los parques y jardines de Sevilla los lugares donde esta riqueza es más patente, circunstancia que ha hecho de ellos fuente inagotable para la inspiración artística o para la curiosidad científica. Los parques de Sevilla forman parte de la riqueza patrimonial de la ciudad y de sus habitantes. Son un refugio a la hora de pasear, jugar, descansar, practicar deporte o tomar contacto con la naturaleza.

Los Reales Alcázares, no sólo es un conjunto de palacios llenos de historia. Tras sus murallas, sus jardines nos hablan de la evolución sufrida por este trozo del corazón de Sevilla, desde los jardines históricos, aquellos que aún conservan cierta traza de la época musulmana del palacio real y sobre los que primaron luego las trazas renacentistas, el jardín inglés, el del Marqués de la Vega Inclán y el de los poetas, construidos en diferentes épocas y todos con trazas diversas y atrayentes. En total son siete hectáreas de jardines —un paraíso para los botánicos, algo insólito que sólo se explica por el clima y la abundancia de agua— en los que se puede descubrir algunas de las más de doscientas especies botánicas que lo conforman y más de cinco mil árboles y plantas.

El Parque de María Luisa es el Parque más representativo de la ciudad. Fueron los antiguos jardines el Palacio de San Telmo, donados en 1893 por la infanta María Luisa a la ciudad.

Para la exposición iberoamericana de 1929, se acometieron obras y se construyeron edificios y plazas siempre respetando el parque para evitar su posible deterioro. Se eligió para ello a los arquitectos Aníbal González y J. C. N. Forestier, este último para las obras especificas de reformas del parque.

El actual Parque posee una gran variedad de vegetación así como bellos paseos, avenidas, estanques, plazas y glorietas. Cuenta con un elevado numero de árboles, arbustos y herbáceos.

El Parque del Alamillo, abierto en 1992, se encuentra situado en la zona norte de la Isla de la Cartuja en unos terrenos recuperados entre la dársena y el cause del río Guadalquivir. Se ha repoblado con especies autóctonas que reproducen los diferentes ecosistemas de nuestros bosques mediterráneos. Espléndida vegetación formada por olmos, pinos, álamos y alcornoques y en especial naranjos que embriagan el aire de olor a azahar cuando llega la primavera. Está estructurado en torno a do lagos, Lago Grande y Lago Chico.

El Parque Amate, inaugurado en 1987, está situado en la antigua hacienda del mismo nombre, tiene una extensión de 32 hectáreas. Formado por una avenida principal adornada por doble líneas de árboles en la que se sitúan una plaza semicircular, un estanque y una fuente y una red de caminos de albero por los que paseando podemos ir observando la diversidad de vegetación que posee.

El Parque de los Príncipes fue inaugurado en 1973 en el barrio de los Remedios con una extensión de 11 hectáreas. Debe su nombre a los entonces príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Representa un trazado paisajista en el que predominan praderas amplias y abiertas, con caminos sinuosos y asfaltados, flanqueados por naranjos, jaracandas, ciruelos del Japón o tipuanas.

El Parque de La Corchuela se constituye como un parque periurbano enclavado en los municipios de Sevilla, Dos Hermanas y Los palacios. Está cruzado por un arroyo de este a oeste presenta principalmente especies autóctonas, principalmente encinas y acebuches.

El Parque Infanta Elena fue creado en 1998 como parque forestal de unas 27 hectáreas ubicado en el entorno del arroyo La Ranilla de coníferas y pináceas, cipreses y olmos, a los que se unen acebuches, encinas y algarrobos. El lago se sitúa en la zona más despejada del parque, en contraste con el resto de la vegetación, cuenta en el centro con una isleta natural, en él conviven en libertad bandadas de patos.

Isla Mágica es algo más que espectaculares atracciones. Casi sin advertirlo, los visitantes del nuevo Parque Temático están rodeados de árboles y plantas, en su mayor parte exóticas, gracias al clima de la ciudad y los sistemas de riego empleados. El mayor número de especies son de origen asiático y americano; el resto son europeas, africanas y australianas; 37 de los cuales no se encuentran en el resto del os jardines sevillanos.

El Parque de Miraflores, desde 1987, es el parque urbano de mayor tamaño en el área metropolitana con 94 hectáreas y se sitúa en una zona donde antes se asentaban dos huertas, haciendas, norias y una torre almohade del siglo XIII. En la zona de la Casa de las Moreras se encuentra los huertos de ocio de los vecinos de la zona, donde se cultivan hortalizas y verduras.

El “Arboreto” del Carambolo, con una extensión de 4 hectáreas, cuenta con una precisa selección de 480 especies pertenecientes a 113 familias botánicas. La mayor parte de ellas de la flora europea, pero también hay representación de flora de las regiones tropicales, subtropicales; además de las más conocidas de la zona mediterránea y de la jardinería sevillana.

Los árboles urbanos

El patrimonio botánico de Sevilla no se agota en sus jardines y parques, sino que se extiende también a sus calles y plazas, pobladas por especies cuyo valor, todavía para muchos, no va más allá de la eficacia para producir sombra. Los árboles callejeros forma un conjunto más 60.000 especímenes —naranjos, plátanos, jacarandas, acacias, mimosas, olmos y un larguísimo etcétera— de los que puede sentirse orgulloso el sevillano.

Los árboles de las calles de Sevilla constituyen una apelación a la conciencia cívica de aquellos que, al desplazarse por la ciudad, sólo ven en sus siluetas un elemento más del mobiliario urbano, equiparable al metal de los semáforos. Los árboles urbanos, verdaderos ciudadanos vegetales, son merecedores de estima, porque sin ellos la ciudad sería estéril, privada de su sangre verde, sin vida.

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